¿Qué es la virtualización?

Para cualquier empresa, resulta un reto afrontar inversiones en infraestructura TI. Si se trata de una pyme, lo es porque el presupuesto disponible no siempre está a la altura de las necesidades. Si hablamos de una compañía grande, porque, aunque haya más dinero para invertir, se tiene que medir bien el momento actual de la empresa o cuál (y cuándo) será el retorno de la inversión (ROI). La buena noticia es que, desde hace unos años, existe una alternativa a la compra de, por ejemplo, racks de servidores, que aligera (a menudo, en mucho) los presupuestos que necesitan las empresas para actualizar sus activos tecnológicos. Se llama virtualización, y está cambiando, no solo los presupuestos de inversión en tecnología, sino también la forma de trabajar, de hacer frente a la demanda de nuevos productos y servicios, o de crecer y competir.

El ABC de la virtualización

Para empezar bien (por ejemplo, al hablar de virtualización), hay que ir al principio. ¿En qué consiste virtualizar? Si atendemos a la definición que hace la RAE de “virtual”, nos encontramos lo siguiente: “Que tiene existencia aparente y no real”. Si cambiamos “no real” por “no tangible” tal vez se entienda mejor el caso que nos ocupa. Al virtualizar, creamos a partir de software una versión de un recurso tecnológico. Es decir, utilizamos la programación para hacer una copia virtual de un recurso físico. Se puede “copiar” desde una plataforma de hardware, hasta un sistema operativo o un dispositivo de almacenamiento, entre otros recursos.

A través de la instalación de una máquina virtual, se pueden ejecutar diferentes máquinas virtuales a partir de un único dispositivo físico. Al instalar en el entorno de hardware virtual que hemos creado un sistema operativo y diferentes aplicaciones, la reacción, tanto del sistema como de los programas, va a ser idéntica a la que tendrían de estar colocados sobre un hardware físico. Esta es la base, por ejemplo, de la creación de escritorios virtuales (VDI por sus siglas en inglés); pero ya hemos comentado que son muchos los recursos que se pueden virtualizar (los centros de datos están entre los más habituales).

Objetivos y avances de la virtualización

No es difícil imaginar la revolución que ha supuesto para muchas empresas contar con la posibilidad de virtualizar. No es lo mismo –ni a nivel económico ni en lo que se refiere al tiempo de implantación –implementar, por ejemplo, diez servidores físicos, que colocar diez servidores virtuales dentro de un único servidor “real”. ¿Es entonces la virtualización una especie de pócima mágica para cualquier necesidad empresarial? No necesariamente. Primero se ha de partir de un correcto diagnóstico de las necesidades de la empresa, y de los recursos con los que cuenta para afrontarlas. En general, hay que “tener un plan”.

Habrá empresas que enfoquen su itinerario de virtualización hacia permitir el trabajo en remoto, por las necesidades de deslocalización de la plantilla. Otras querrán potenciar su capacidad de procesamiento, con unos costes más asequibles que los de las soluciones tradicionales. Otras tendrán un negocio cara al público, por lo que estarán obligadas a buscar soluciones para no dejar de prestar servicio a sus clientes ni un solo minuto. A partir de determinar el objetivo a lograr, será posible diseñar el proyecto más adecuado a cada caso.

La virtualización como impulsora de la innovación

Si bien en este camino hacia lo virtual se suele hablar mucho de las ventajas más tangibles (como el ahorro en costes o el ROI), hay algunos intangibles (intangibles en el corto plazo, no en el largo) que merece la pena tener en cuenta. Por ejemplo, la capacidad de flexibilidad y de adaptabilidad a los cambios del mercado que puede imprimir esta apuesta. O las ventajas de convertir a la tecnología y a los departamentos TI en aliados, haciendo partir desde ellos la proyección de futuro de toda la empresa.

Para todo esto, hay que contar con profesionales expertos, que sepan guiarle en el camino de la virtualización, aconsejándole lo mejor para su caso y ayudándole a integrar esta nueva cultura en el seno de su empresa. Puede contar con nosotros para ello.

Nuevo llamado a la acción

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